Madame Calderón: Historias de México 1840 "Con los primeros gallos"

Con las primeros gallos (Video cuento)

Con los primeros gallos (Episodio 2) – Madame Calderón (Fanny) llega a la Ciudad de México y se sorprende con las costumbres locales. Cora está a punto de mostrarle a la gachupina lo poco que entiende de este país. La adaptación de la extranjera a México queda en duda. Un choque cultural que va a ser difícil superar.

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Un gallo está parado en una pared al amanecer, visto a través de una ventana vieja; afuera se pueden ver edificios coloridos, plantas en macetas y un camino empedrado, bajo un cielo cálido y dorado. Con los primeros gallos significa con la primera luz del día, al amanecer, cuando los gallos comienzan a cantar.

Con los primeros gallos significa ...

Con los primeros gallos significa con la primera luz del día, al amanecer, cuando los gallos comienzan a cantar.

En la cultura mexicana, el gallo es un símbolo complejo y multifacético. Representa la valentía, la fuerza, el orgullo, la virilidad y la protección espiritual. Se le considera un animal sagrado, asociado a la resurrección y a la esperanza por su canto matutino. Su presencia se extiende también al arte y las tradiciones populares: en los alebrijes, por ejemplo, se fusiona con otros animales en formas únicas y coloridas.

Como símbolo de masculinidad y virilidad, el gallo ocupa un lugar destacado tanto en la cultura española como en la latinoamericana. En el ámbito religioso, aparece vinculado a la Iglesia católica a través de diversas obras de arte sacro. Asimismo, las peleas de gallos constituyen una tradición profundamente arraigada en México, aunque hoy en día su práctica genera debate.

El gallo también está presente en el lenguaje coloquial: la expresión “es mi gallo” se usa para referirse al favorito en una competencia o enfrentamiento. En algunas regiones, como Querétaro, la celebración en torno al gallo ha sido declarada patrimonio cultural intangible.

En suma, el gallo en la cultura mexicana es un símbolo de significado profundo y diverso, que refleja la historia, las tradiciones y los valores de un pueblo.

Con los primeros gallos
( El guion)

Frances "Fanny" Erskine Inglis, también conocida como Madame Calderón de la Barca, fue una expatriada del siglo XIX, famosa por sus memorias de 1843, Vida en México, consideradas por los historiadores como una de las narrativas más influyentes sobre la vida en el país recién independizado.
Madame Calderón de la Barca

FANNY: Tuvimos que atravesar todo México antes de llegar a nuestro destino, siempre seguidos por una multitud que se componía en su totalidad de gentuza: mujeres con reboso, falda corta (hecha jirones casi siempre), sin medias, con sucios zapatos de raso blanco y hombres morenos que se echaban una frazada encima. Léperos holgazanes, patéticos montones de harapientos que piden con voz lastimera.

 A causa del mal empedrado de las calles, viajamos a través de la ciudad muy despacio para gran diversión de las indias que querían saber si mi vestido era la última moda y decían que estaba yo muy guapa. Y los festejos apenas estaban empezando… ¡Total que al fin nos instalamos! Nuestra casa, a la luz del día, nos pareció muy bonita, con su amplio jardín y profusión de rosales en el patio.

 

Tuvimos que atravesar todo México antes de llegar a nuestro destino, siempre seguidos por una multitud que se componía en su totalidad de gentuza: mujeres con reboso, falda corta (hecha jirones casi siempre), sin medias, con sucios zapatos de raso blanco y hombres morenos que se echaban una frazada encima. Léperos holgazanes, patéticos montones de harapientos que piden con voz lastimera. A causa del mal empedrado de las calles, viajamos a través de la ciudad muy despacio para gran diversión de las indias que querían saber si mi vestido era la última moda y decían que estaba yo muy guapa.

Enfrente pasa el gran acueducto de Chapultepec, obra magnífica de los españoles, aunque no tanto quizás como las que surtían de agua a la antigua Tenochtitlán. A la derecha se ve un gran edificio con jardín y un terreno plantado de olivos, donde estuvo la Legación Inglesa. Es un palacio. Después lo ocupó Santa Anna. Nos gustaría rentarlo.

¡Recibimos mucha gente! Varias de las visitas de los mexicanos exceden en duración todo cuanto pudiera uno imaginar acerca de una “visita”, pues, rara vez duran menos de una hora y a veces se prolongan hasta ocupar una buena parte del día. Si estás dormido, ¡esperan a que despiertes!  Un individuo de aspecto insignificante vino ayer poco después del desayuno. ¡Estuvo sentado tanto tiempo que se quedó a cenar con nosotros!

Muchísimas de las conversaciones y situaciones son tan descabelladas que no estoy segura de entenderlas, pero asiento y me río. Recibimos anteayer la visita del obispo de Michoacán, el señor Portugal y Solís. Nos contó una anécdota sobre el presidente Santa Anna que ocurrió cuando él, el obispo, era ministro de gabinete…

Juan Cayetano Gómez de Portugal y Solís fue un clérigo y político mexicano que ejerció como obispo de Michoacán, ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos, senador y presidente de la Cámara de Diputados de la República Mexicana. Fue uno de los padres de la Constitución de 1824 y del Federalismo Mexicano. Antonio López de Santa Anna nombró a Gómez de Portugal Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos de su gobierno, cargo que ejerció hasta el 25 de noviembre del mismo año, cuando renunció por oposición a diversas políticas gubernamentales.
Juan Cayetano Gómez de Portugal

OBISPO: Yo había ido, con cita previa, a ver al presidente para consultarlo sobre algunos asuntos importantes. Acabábamos de comenzar la reunión, cuando Santa Anna se levantó y salió de la habitación. Yo esperé y esperé, pero el presidente no volvió. Entonces llamé al ayudante de campo.

AYUDANTE DE CAMPO: ¡Ordene usted!

OBISPO: ¿Puede decirme cuánto tiempo tengo que esperar que regrese el presidente?

AYUDANTE DE CAMPO: No sé, porque Su Excelencia ha ido a visitar a Cola de Plata.  

OBISPO: ¿Y quién es Cola de Plata? 

AYUDANTE DE CAMPO: El gallo favorito de Su Excelencia. Fue herido esta mañana en una pelea que ganó, y ahora lo asiste personalmente. 

FANNY: El obispo poco después envió su renuncia. Se da el lujo de preocuparse por su gallo, si ya perdió la mitad de México y la mitad de su pierna izquierda. 

CORA:  ¡Ja, ja, ja!

FANNY: ¡Cora! ¡No interrumpas! 

CORA:  ¡Una disculpa, señora Fanny!

En su estadía, Madame Francis Calderón de la Barca, o Fanny, sostuvo abundante correspondencia con su familia en Boston y 54 de esas cartas fueron el material con el que publicó un libro titulado Life in Mexico during a residence of two years in that country (La vida en México durante una residencia de dos años en ese país), que salió a la venta en Boston y en Londres. Según los estándares modernos, el libro incluye estereotipos basados en clase, etnia, religión y otras características que dieron forma a su punto de vista.

¿Quién era
Madame Calderón de la Barca?

Su nombre de soltera fue Frances Erskine Inglis y nació en Escocia, en 1804. En 1830 se mudó con su familia a la ciudad de Boston, en Estados Unidos. Ahí conoció al diplomático de origen español Ángel Calderón de la Barca, con quien contrajo nupcias en 1838.

Un año después Calderón de la Barca fue nombrado por la reina Isabel II de España como ministro plenipotenciario de España en México. La pareja estableció su residencia en nuestro país, donde permaneció hasta 1842.

En su estadía, Madame Francis Calderón de la Barca, o Fanny, sostuvo abundante correspondencia con su familia en Boston y 54 de sus cartas fueron el material con el que publicó un libro titulado La vida en México: Durante una residencia de dos años en ese país, que salió a la venta en Boston y en Londres.

El libro adquirió popularidad porque en las epístolas, Madame Calderón de la Barca, además de narrar capítulos de su vida personal, describió vívidamente la cotidianidad en el país, sus costumbres y cultura, así como sitios que visitó no solo en la Ciudad de México, también en otras regiones.

La pierna de Antonio López de Santa Anna

Cuando Fanny llegó a México en 1840, el ejército de Santa Anna ya sido derrotado. El general fue capturado en la batalla de San Jacinto el 21 de abril de 1836 y obligado a firmar un tratado concediendo la independencia de Texas. En noviembre de 1838, durante la Guerra de los Pasteles, Santa Anna perdió su pierna.

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